Portafolio

Context (Videoinstalación)

Cada experiencia depende de su contexto

La obra de arte la componen los ojos del visitante mientras leen la única e inexorable palabra que aparece en cada una de las siete pantallas.

Las imágenes de cada tema se forman en el interior, entre las emociones, a medida que la dimensión gráfica y la sonora toman cuerpo. De espectador te conviertes en partícipe y, en la “lentísima, implacable velocidad” del filme, un cuadro narrativo se despliega dentro de ti. Pero es algo indecible, que nace de lo que has sido y de lo que ahora eres mientras miras: todos los pasos que has dado en tu vida te han conducido hasta aquí, ahora. La existencia es un adentro continuo. Del que nunca se sale.

El viento sopla en el ABANDONO y deja tras de sí el polvo. DEPORTACIÓN es un tren que desaparece a lo lejos, marcado por el ruido ensordecedor de un engranaje mecánico –y sin embargo orgánico a la vez, se puede percibir claramente– que se lleva, latido tras latido, racimos de individuos, grupos, comunidades. Luego, en una pantalla siguiente, en la elegancia del blanco y negro, apenas hay un signo, de lectura incomprensible. Intentas enfocarlo, encontrar la sintonía justa para interpretarlo, pero es solo ENGAÑO.

El EXTRAVÍO es una luz que oculta. Alrededor, solo silencio. De nuevo, un código: morse. Deletreando las leyes raciales de Núremberg, en alemán, la edición original de 1935. Revelando las cadenas de la SEGREGACIÓN.

En la VIOLENCIA arde el fuego, crepita haciendo vibrar la oscuridad. RECONCILIACIÓN es el viaje hacia lo alto, donde el mundo se funde con el cielo, siguiendo los surcos ultraterrenos de la luz. La palabra avanza imponente, trae consigo una sensación, luego un sentimiento, luego la conciencia, luego una visión de conjunto, y finalmente se desvanece.

Pero ¿es todo realmente como antes?